septiembre 13, 2008

“Biciharlistas”



Por: Catalina Caicedo y Adriana Chona

David Cabana, un hombre de unos treinta y siete años, con pelo largo y negro, es el líder de los “Biciharlistas”.

Llamados “La Tribu” o “Cicles Har Custom Riders”, estos hombres y mujeres se dedican a sacar la cultura Harley pero divirtiéndose sanamente. Hace siete años hacen parte del “Biciharlismo”, pero solamente hace dos años se conformó “La Tribu” un grupo de 28 individuos que invierten su tiempo y dinero en “engallar” estas bicicletas y lo que hacen es reunirse para ir a “rodar”, como le llaman a pasear por la ciudad y por la carretera.

En uno de estos encuentros fue como David conoció a Mónica Vigoya, su esposa, quien para ese entonces pertenecía al grupo de Harlistas en Bogotá. Su pasión por el harlismo los llevó a tener una relación que aún está sobre ruedas.

Todos los domingos esta pareja deja su vestimenta cotidiana par ponerse “la pinta”, Jean o pantalón de cuero, botas, camiseta negra, pañoletas con calaveras para cubrirse la cara o colgadas en el cuello, bandanas, chalecos de cuero con estampados de logos Harlistas y cascos estilo Nazi.

Ya listos, se reúnen con los integrantes de “La Tribu” para ir a “rodar” por las calles bogotanas, salen a las ocho de la mañana desde la calle 68 con Avenida 68 y bajan hasta la Boyacá. Por esta avenida se dirigen hacia la calle 116 subiendo hasta la Séptima. Su recorrido de aproximadamente cinco horas, termina en la Plaza de Bolívar.

En otras ocasiones simplemente sale un plan para ir a otros municipios, Zipaquirá, La Vega, Funza etc. en esos ‘paseos’ sí llevan un equipaje especial, herramientas por si se pincha una llanta, carpa, maletas, comida y dinero. David y Mónica aseguran ser un ícono subcultural de la ciclovía bogotana.

Una de las normas que rige a “La Tribu” es que cada integrante debe tener una máquina única que lo identifique, que refleje algo de su personalidad y estilo de vida, por ejemplo la Biciharley de Freddy Parada, integrante de “La Tribu”, hace alusión a un taxi, por eso a la hora de llamarlo le dicen “taxi”.

Esta cultura Harlista es todo un estilo de vida y amor por la libertad, es un código de honor, camaradería y hermandad, que tuvo su origen a raíz de la Segunda Guerra Mundial, como una forma de protesta al militarismo, por esto las bicicletas tienen formas curvas y ostentosas.

El Tatuaje



Por: Juliana Quintana, Angela Cristancho y Alfonso Arango

El arte de tatuar en Bogotá ha ido creciendo en los últimos tiempos, todo este auge ha sido influenciado por programas televisivos como manejan esta temática como “Miami Ink” y “L.A Ink” del canal People and Arts.

Estos programas muestran el trabajo creativo y experto que maneja un grupo de tatuadores, la exigencia y perfección con la que deben trabajar para satisfacer a sus clientes.

A través de estos programas nos podemos dar cuenta del inmenso crecimiento que ha tenido la cultura del tatuaje y como día a día aumenta el número de seguidores y admiradores.

Además de estos programas otro símbolo de expansión y crecimiento de esta subcultura frente a los medios, lo podemos apreciar a través de los miles de festivales y convenciones que se realizan a nivel mundial.

En Bogotá, una de las mas importantes convenciones de este tipo, se realizó el pasado fin de semana del 16 y al 18 de Agosto en el Down town Majestic con el nombre de II Convención Internacional de tatuadores.

Este evento no era común ni reconocido y surgió para suplir las necesidades de los aficionados capitalinos mostrándoles más acerca de esta técnica, en manos de expertos de talla Nacional e Internacional.

En este evento se pudo observar que la mayoría de asistentes estaban parcial o totalmente tatuados y aunque este arte es más aceptado por el público masculino, el público femenino tuvo gran participación teniendo un promedio de 80 mujeres tanto expositoras como practicantes. El público femenino es semejante al masculino.

El arte del tatuaje también va acompañado de piercings y expansiones en diferentes partes del cuerpo por parte de los seguidores, además del vestuario en el que predomina el negro y los accesorios extravagantes.

Como conclusión se puede decir que la cultura del tatuaje aumenta cada día más y su popularidad se ha ido regando por medios de comunicación como periódicos, paginas de internet, afiches publicitarios y menciones en radio.